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Marcha atlética

Marcha atlética

La marcha atlética es una disciplina del atletismo en la que se aspira caminar lo más veloz viable (marchar) sin llegar a correr. El límite entre la marcha y la carrera está establecido en el instante en que el atleta pierde contacto con el suelo de forma visible. Una vez que ocurre esto se da por hecho que el marchador está corriendo (en argot de marchadores: está volando o "flotando"). No se debería confundir con la carrera caminando, donde los atletas tienen la posibilidad de despegar los dos pies del suelo paralelamente, y con la caminata de calle, en la que no se puede trotar ni marchar.

Aunque es una de las primeras especialidades que se empezaron a entrenar, todavía es una enorme desconocida entre las diversas disciplinas del atletismo. Pese a este desconocimiento, es bastante exitosa en ciertos territorios donde hay una enorme tradición, como tienen la posibilidad de ser España, Italia, China, Japón, México, Ecuador, Guatemala, Rusia y ciertos territorios de la vieja Alianza Soviética.

Reglamento

Las reglas en la marcha atlética han sufrido distintas modificaciones. Aunque la regla importante que pide el contacto persistente con el suelo se ha mantenido invariable, no ha sucedido lo mismo con la en cuanto a la flexión de la rodilla.

Si bien actualmente se pide que la pierna se encuentre recta a partir del instante en que contacta con el suelo hasta que alcanza la verticalidad, en un inicio se permitía la flexión de la rodilla constantemente y una vez que esta no fuese exagerada y el marchador no diese la impresión de ir corriendo. Esta permisividad se sigue implementando en la ultramarcha o marcha de enorme fondo, que tiene su más grande expresión en la prueba de 24 horas, de enorme tradición en Francia e Inglaterra, y que se controvertía además de manera usual en las naciones Bajos, Suiza, Australia y los Estados Unidos. Dentro del calendario de pruebas de enorme fondo, la de más grande prestigio es la París-Colmar​ —creada en 1926 como la prueba París-Estrasburgo—, de alrededor de 500 km de recorrido. La más extensa es, no obstante, los 6 días marcha​ que comenzó a disputarse en 2009, y en la que el vencedor de la versión de 2010, Alain Grassi, recorrió un total de 701,892 km.

La salida se dará de la manera común en las carreras de distancias mejores a los 400 m y si hubiera varios competidores se darán avisos una vez que falten 5, 3 y 1 min para el principio de la carrera.​

En la salida y llegada se debería contar con agua y otros avituallamientos. En las pruebas de hasta 10 km se pondrán puestos de bebida (solo agua) y esponjas empapadas a intervalos adecuados si las condiciones climatológicas lo elaboran aconsejable. En distancias mejores se pondrán puestos de avituallamiento a cada vuelta y además puestos de bebida (únicamente agua) y esponjas empapadas alrededor de a mitad del recorrido. Esto puede variar dependiendo de las condiciones climatológicas en que se desarrolle la prueba.​

Un atleta puede dar sus propios avituallamientos, que le van a ser entregados en los aspectos que corresponden y debidamente autorizados por la organización, por personas autorizadas. En competiciones de elevado grado hasta 2 representantes de cada territorio tienen la posibilidad de posicionarse en la mesa de avituallamiento, empero no tienen la posibilidad de correr al lado del atleta. Un atleta que tome avituallamiento indebido o fuera del sitio habilitado para eso va a ser descalificado.​ Si un atleta deja el recorrido marcado, recorriendo con ello una distancia menor, va a ser descalificado. Únicamente en las pruebas de 20 km o más tienen la posibilidad de renunciar a la pista o recorrido con permiso y supervisión de un oficial y sin reducir con ello la distancia a recorrer.​

Marcha atlética en los Juegos Olímpicos

La primera aparición oficial fue en 1908 con motivo de los Juegos Olímpicos de Londres. A lo largo de la historia olímpica han ido cambiando las distancias a recorrer por los marchadores.

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